Música

Gardenia Rissel Moruno Terán

Gardenia Rissel Moruno Terán nació el 23 de abril de 1993 en la ciudad de Cochabamba, Bolivia. Es licenciada en Psicología, aunque su vocación y principal dedicación profesional se centra en la música, actividad que considera inseparable de su vida. De manera esporádica, también ejerce la psicología como actividad extracurricular.

Para Gardenia, su mayor tesoro es su familia: sus padres y hermanos, a quienes valora profundamente. Si tuviera la oportunidad de volver a nacer, no cambiaría nada de su vida, ya que tanto las experiencias positivas como las adversas le han permitido llegar a donde está. En cuanto a su apariencia física, no modificaría nada, pues cree en la aceptación personal tal como uno es. Es una persona activa, practicante de CrossFit todos los días de la semana.

Se define como perseverante y apasionada en sus actividades musicales. Reconoce que su debilidad está en el ámbito sentimental y en su necesidad de control, lo que en ocasiones le genera estrés y ansiedad. Se autocrítica por ser demasiado exigente consigo misma. Entre los mejores comentarios que ha recibido destaca que muchas personas, tanto en su ciudad natal como en toda Bolivia, se sienten identificadas con su trabajo musical. Sin embargo, también ha enfrentado críticas, en especial por ser mujer en el medio artístico, donde considera que el machismo aún está presente.

Para desconectarse de la rutina, procura viajar, ir al cine, leer o compartir tiempo con sus hermanos, aunque admite que es difícil separarse de la música. Considera el perdón como una forma de paz personal y evita guardar rencor. Cuando está molesta, prefiere aislarse para no herir a los demás. Se describe como una persona conservadora.

Uno de sus recuerdos más valiosos es de su infancia, cuando su abuelo le regaló una caja de colores y un cuaderno para pintar en un momento en el que su padre no podía comprárselos. Entre los mejores consejos que ha recibido, resalta el de su familia: “A palabras necias, oídos sordos”. Una de sus frustraciones es no haber aprendido a tocar el piano.

Al mirarse en el espejo, se ve como una persona muy exigente, pero también persistente cuando se propone alcanzar una meta. Si tuviera que definirse en tres palabras, elegiría: sensible, perseverante y apasionada.

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